El otro día nos vamos mi amiga Isabel (la que sale en la foto) y yo al Instituto de Arte Contemporáneo. Claramente haciéndonos las culturetas.
Ya pintó mal cuando entramos en la primera sala y había una proyección de unos ratones gigantes (gente disfrazada, obvio) tocando como una especie de flautas enormes y una hippie debajo del monitor escribiendo no sabemos nadie aún el qué. Bueno, menos mal que Isabel tampoco detectó qué tenía de artístico aquello, porque yo estaba absolutamente OUT.
Así que pensamos, tranquilas, el arte estará en la First Floor, y allá que subimos. ¡Bueno! Pues nada más subir nos vemos allá, al fondo de la habitación una especie de cadáveres en el suelo (adjunto foto pirata). El grito que pegamos fue tal que vino la pava de la expo a explicarnos que nos acercáramos a esos peluches porque, ¡atención!, respirabannnnn. Eran lo peorrrrrrrr. Se movía el estómago como si estuvieran dormidos, y claro, VIVOS.
En realidad la obra se llamaba Peluches Durmiendo, pero daba una grima que no os podéis ni imaginar, nooooo. Era una mezcla entre gore, pánico y asco. Es que no os lo podéis imaginar. Lo peooooor.
Si ya no me gustaban los peluches, ahora ya ni os cuento. Cuando pienso en ese oso panda respirando ahí tirado en el suelo, puaj.
Ya pintó mal cuando entramos en la primera sala y había una proyección de unos ratones gigantes (gente disfrazada, obvio) tocando como una especie de flautas enormes y una hippie debajo del monitor escribiendo no sabemos nadie aún el qué. Bueno, menos mal que Isabel tampoco detectó qué tenía de artístico aquello, porque yo estaba absolutamente OUT.
Así que pensamos, tranquilas, el arte estará en la First Floor, y allá que subimos. ¡Bueno! Pues nada más subir nos vemos allá, al fondo de la habitación una especie de cadáveres en el suelo (adjunto foto pirata). El grito que pegamos fue tal que vino la pava de la expo a explicarnos que nos acercáramos a esos peluches porque, ¡atención!, respirabannnnn. Eran lo peorrrrrrrr. Se movía el estómago como si estuvieran dormidos, y claro, VIVOS.
En realidad la obra se llamaba Peluches Durmiendo, pero daba una grima que no os podéis ni imaginar, nooooo. Era una mezcla entre gore, pánico y asco. Es que no os lo podéis imaginar. Lo peooooor.
2 comentarios:
Quiero ir a Londres! Y ver toooodo eso!! Incluso los peluches durmientes!! Yo quierooooo. Besos. E
E... my princess! I miss u so much!!! Sabes que estás invitadísima!!! Hay sitio en mi habitación para diez como tú!!!! Mil besos!
Publicar un comentario